Marco Aurelio Antonino Augusto, apodado el Sabio o el Filósofo (Roma, 26
de abril de 1214-Vindobona o Sirmio, 17 de marzo de 180), fue emperador del
Imperio romano desde el año 161 hasta el año de su muerte en 180. Fue el último
de los llamados Cinco Buenos Emperadores, tercero de los emperadores de origen
hispano5 y está considerado como una de las figuras más representativas de la
filosofía estoica. Marco Aurelio y Lucio Vero fueron hijos adoptivos de
Antonino Pío por mandato de Adriano y los dos primeros que imperaron conjuntamente
en la historia de Roma.
Su gobierno estuvo marcado por los conflictos militares en Asia frente a un
revitalizado Imperio parto y en Germania Superior frente a las tribus bárbaras
asentadas a lo largo del Limes Germanicus, en la Galia y a lo largo del
Danubio. Durante el período de su imperio tuvo que hacer frente a una revuelta
en las provincias del este liderada por Avidio Casio, la cual aplastó.
Juventud
Familia
Al nacer, el futuro emperador recibió el nombre de Marco Annio Catilio
Severo. Era el único heredero varón del político Marco Annio Vero y Domicia
Lucila. Fruto de este matrimonio nació también su hermana menor, Annia
Cornificia Faustina, la cual era aproximadamente dos años más joven que él.
Domicia Lucila procedía de una rica y poderosa familia de rango consular
mientras que el padre de Marco Aurelio era de origen hispano, nacido en Ucubi
(actual Espejo, Córdoba); habiendo entrado en el Senado romano, había ostentado
el cargo de pretor y había muerto cuando su hijo tenía tres años de edad.
Cuando ascendió al trono, Marco Aurelio siempre alegó que su madre le había
enseñado que era posible vivir sin ostentación (Meditaciones, 1.3.).
Su tía abuela paterna era Vibia Sabina, mujer del emperador Adriano.
Rupilia Faustina (la abuela paterna de Marco Aurelio) y Vibia Sabina eran
hermanastras, ambas hijas de Matidia la Mayor, sobrina del emperador Trajano.
Tras la muerte de su padre, fue adoptado y designado heredero por su madre
y por su abuelo paterno, Marco Annio Vero. Vero murió en el año 138, cuando
Marco Aurelio tenía diecinueve años de edad.
La gran obra de Marco Aurelio, Meditaciones, escrita en griego helenístico
durante las campañas de la década de 170, todavía está considerada como un
monumento al gobierno perfecto. Se la suele describir como «una obra escrita de
manera exquisita y con infinita ternura».
En el año 136, el emperador Adriano designó como su heredero a Lucio
Ceionio Cómodo, conocido comúnmente con el nombre de Lucio Elio César. Por su
parte, Marco Aurelio había atraído la atención de Adriano, que le apodó
cariñosamente verissimus. Este término podría traducirse como honesto. Cuando
el joven noble tenía seis años, fue el propio emperador Adriano el que gestionó
su ingreso en el ordo equester.8 Posteriormente, Marco Aurelio fue prometido
en matrimonio con la hija de Elio César, Ceionia Fabia. Sin embargo, tras la
muerte de Elio el compromiso fue anulado y Marco Aurelio se prometió con la
hija de Antonino.
Adriano, al morir su hijo adoptivo, Lucio Elio César, decidió nombrar como
heredero del Imperio a Antonino Pío con la condición de que adoptara a Marco
Aurelio, entonces llamado Marco Elio Aurelio Vero, y a Lucio Ceionio Cómodo, el
hijo de Lucio Elio, al que posteriormente se conocería como Lucio Vero, como
herederos y que les nombrara como los siguientes en la línea sucesoria.
Antonino cumplió su palabra y tras su adopción formal, les designó como sus
herederos y sucesores al trono el 25 de febrero de 138, cuando Marco Aurelio
tenía solamente 17 años de edad. A la edad de 40 años, Marco Aurelio ascendió
finalmente al trono junto con Lucio Vero, situación que se prolongaría hasta la
muerte del segundo. Historiadores modernos han teorizado que los nombramientos
de Elio César y Antonino Pío como césares estaban destinados únicamente a
legitimar el ascenso de los jóvenes y precoces Marco Aurelio y Lucio Vero.
Las informaciones acerca de la vida de Marco Aurelio durante el reinado de
Antonino Pío han llegado hasta nosotros a través de la correspondencia que
mantuvo con uno de los tutores que le había asignado el finado emperador
Adriano, Marco Cornelio Frontón, una relevante figura de la cultura de la
época. A través de estas cartas, Marco se muestra como un hombre inteligente,
centrado y trabajador. Además de su papel informador, su carácter epistolar nos
muestra la creciente importancia de la filosofía en la vida del heredero del
imperio: Marco Aurelio realizó pequeñas obras en griego y en latín, y llegó a
convertirse en un amante de la obra del poeta estoico Epicteto, Diatribai
(Discursos). Marco Aurelio empezó también a desempeñar un papel cada vez más
importante en la vida pública de Roma, aunque siempre a la sombra de Antonino.
La carrera política de Marco Aurelio comenzó cuando fue designado por Adriano
para el consulado en los años 140, 145 y 161. Marco contaba además con gran
influencia en las decisiones que tomaba el emperador. En 147 recibió un
imperium proconsular, efectivo en las afueras de la capital y tribunicia
potestas, el mayor poder que podía recibir alguien que no fuera el propio
emperador. En el año 145 se casó con Ania Galeria Faustina, más conocida como
Faustina la Menor, hija del emperador Antonino y con ello prima paterna de
Marco Aurelio. Tras el matrimonio, Aurelio cambió su nombre por el de Marco
Anio Vero.
Cuando Antonino Pío murió el 7 de marzo de 161, Marco Aurelio aceptó el
trono con la condición de que Vero y él fueran nombrados de manera conjunta
Augusto. Al ser nombrado emperador, cambió de manera definitiva su nombre por
el de Marco Aurelio Antonino. A pesar de esta disposición, Vero, menos popular
y más joven que Marco Aurelio, aceptó un papel subordinado en el gobierno del
Imperio.
La insistencia de Marco Aurelio en que Vero fuera elegido emperador junto a
él motivó la lealtad de este hacia el primero durante toda su vida. La sucesión
conjunta pudo haber sido debida a que Vero contaba con experiencia y talento
militar, algo muy necesario durante el mandato de Marco Aurelio, en el que el
Imperio se mantuvo constantemente en guerra con varios pueblos. Urgía una
figura autoritaria y valorada entre los soldados, y Marco Aurelio no podía
defender los frentes de Partia y Germania al mismo tiempo. A pesar de todo,
Marco Aurelio podría haber nombrado a un general para que liderara las legiones
en el este. No obstante, existía un mal precedente por el cual los generales
Julio César y Vespasiano habían derrocado a sus respectivos gobiernos instalándose
ellos mismos en una posición de poder incontestable. Marco Aurelio solucionó el
problema enviando a Vero a comandar las legiones asentadas en Oriente. Vero
constituía una figura lo suficientemente autoritaria como para garantizar la
plena lealtad de las tropas, pero no era lo suficientemente poderoso como para
poder aspirar a derrocar a Marco Aurelio. La maniobra del emperador salió bien
y Vero se mantuvo leal hasta su muerte en una campaña del año 169.
El imperio compartido recuerda ligeramente al sistema electivo empleado en
la República Romana, en el que no se permitía a ningún hombre ostentar el poder
supremo. El gobierno conjunto fue revivido por el emperador Diocleciano,
durante el establecimiento de la Tetrarquía a finales del siglo III.
Al comienzo de su período, Marco Aurelio siguió el camino de sus
predecesores emitiendo numerosas reformas de ley en las que limitaba los abusos
de la jurisprudencia civil. Promovió sobre todo medidas favorables para los
esclavos, las viudas y los menores de edad, reconociendo las relaciones de
sangre en lo que respectaba a la sucesión. En derecho civil estableció una
división social entre los honestiores y los humiliores ("el más
distinguido" y "el menos distinguido", respectivamente).
Bajo el imperio de Marco Aurelio la situación de los cristianos se mantuvo
igual que en la época de Trajano, eran legalmente más vulnerables que el resto
de la plebe, pero las persecuciones se tornaron muy escasas. Cuando en el año
177, probablemente a causa de una revuelta popular, se produjeron matanzas de
cristianos en la ciudad francesa de Lyon, el gobernador local le remitió una
consulta sobre las medidas que debía tomar al respecto; Marco Aurelio le
contestó que debía perdonar solo a aquellos que no renegaran de su fe.


No hay comentarios:
Publicar un comentario